Palabras del MALI
«Mirada en Silencio» es más que una obra: es un llamado urgente a repensar cómo concebimos la cultura y para quién la construimos. Inspirada en las vivencias de jóvenes sordos peruanos, esta puesta en escena nos confronta con una realidad cotidiana: una sociedad que aún no está diseñada para todas las personas. A través del teatro físico y la máscara, acompañamos a una joven que enfrenta la incomprensión en su hogar y la exclusión sistemática en la universidad.
La obra nos invita a cuestionar una sociedad que privilegia una sola forma de comunicación y deja fuera otras maneras de percibir, expresar y participar, recordándonos que las diferencias no están en las personas, sino en las barreras que construimos como comunidad.
Desde el MALI, como promotores de este proyecto, creemos firmemente que la accesibilidad no puede limitarse a adaptar contenidos para un público considerado ‘beneficiario’. La verdadera inclusión comienza mucho antes, en los procesos de formación, creación y producción artística. La cultura es un derecho, y ese derecho no se agota en asistir como espectador a una función; implica también la posibilidad real de imaginar, crear y ocupar el escenario.
Gestionar proyectos accesibles significa abrir espacios para que más personas —históricamente excluidas— no solo consuman arte, sino que lo produzcan, lo lideren y lo transformen. Invitamos a las instituciones culturales, educativas y públicas a asumir este compromiso: incorporar la accesibilidad como eje transversal de su gestión y entender que una escena diversa no es una concesión, sino una necesidad democrática.
Hoy reafirmamos que la inclusión no es un gesto simbólico, sino una transformación profunda de nuestras prácticas. Porque cuando ampliamos quién puede crear, ampliamos también las historias que merecen ser contadas. Y en esa pluralidad, la cultura se vuelve verdaderamente viva.
Palabras del director
Hubo un primer día. Nueve personas, un espacio vacío y el silencio como único lenguaje común. Hoy, ese silencio se ha vuelto lenguaje hecho movimiento, mirada que habla y encuentro verdadero. Ellos demuestran que el teatro no necesita oídos: necesita cuerpos que escuchen, miradas que hablen y silencios compartidos.
El teatro físico busca lo esencial: el cuerpo en relación con otros cuerpos, el espacio vacío, la expresión sincera. Para la comunidad sorda, esta búsqueda es natural. La lengua de señas es, en sí misma, una coreografía.
Mirada en Silencio nació de sus historias. De madres que no entienden, de aulas que excluyen, de parejas que sostienen. Pero también nació de su fuerza, su resistencia y su capacidad de crear belleza desde la adversidad.
El lenguaje del teatro físico va más allá de las palabras. Por eso, esta obra la puede disfrutar tanto una persona oyente como una persona de la comunidad sorda. El cuerpo habla un idioma que todos podemos entender.
Gracias por estar aquí. El silencio que viene no es vacío: es búsqueda de verdad.Jonathan Pittman

Jonathan Pittman

Director, titiritero y facilitador teatral con formación en teatro físico, siendo discípulo de Mario Delgado, director y fundador del emblemático grupo Cuatrotablas. Su trabajo explora el movimiento como lenguaje universal y la inclusión como eje artístico. Ha dirigido proyectos de diversos géneros y técnicas: títeres de sombra, marionetas, cuentacuentos, teatro físico, cortos audiovisuales, teatro de creación colectiva y formación de elencos, con especial interés en el trabajo comunitario y la accesibilidad en las artes escénicas. Actualmente dirige el primer elenco estable de teatro físico de la comunidad sorda del Perú, convencido de que el teatro puede, y debe, ser un espacio para todos.
Sinopsis





Mirada en Silencio cuenta el viaje de una joven sorda que lucha por encontrar su lugar en un mundo que no está diseñado para ella. A través del teatro físico y el poder de la máscara, presenciamos su día a día enfrentando dos frentes: un hogar donde su madre la ama pero la maltrata desde la incomprensión, y una universidad donde profesores y autoridades la ignoran sistemáticamente.
Acompañada por su pareja, que nunca la abandona, y apoyada por una compañera que surge en el camino, organizan una protesta estudiantil, la presión colectiva logra que el director contrate a un intérprete. Paralelamente, su madre va entendiendo la importancia del conocimiento de lengua de señas y las luchas que van a seguir librando. La historia, inspirada en vivencias reales de diversos jóvenes sordos peruanos, nos recuerda que el silencio no es ausencia: es un idioma que todos podemos aprender a escuchar.
¿Cómo nace el proyecto?






La iniciativa nace tiempo atrás por el impulso de María Adelaida Tarazona y Emily Escarza de crear un espacio de formación en artes escénicas y un proyecto artístico que surgiera desde la propia comunidad sorda. A la propuesta se suma Jonathan Pittman, con quien desarrollan de manera autónoma un programa formativo.
En 2025, el MALI acoge el proyecto e impulsa una convocatoria abierta con evaluación para conformar el primer grupo del taller gratuito de teatro físico para personas sordas e hipoacúsicas, con una duración de siete meses.
Desde agosto de ese año se inicia el proceso formativo y, posteriormente, junto al elenco seleccionado, comienzan los ensayos de la obra.
La puesta en escena se construye a partir de las historias y experiencias de miembros de la comunidad sorda, dando forma a una creación colectiva que reflexiona sobre la exclusión, la autonomía y la potencia del cuerpo como territorio de expresión.
Mitos sobre la comunidad sorda
Realidad: El término correcto es lengua de señas.
Se dice lengua porque es un idioma completo, con gramática, estructura y reglas propias, al igual que el español o el inglés. La palabra lenguaje se refiere a cualquier forma de comunicación (por ejemplo, lenguaje corporal o lenguaje visual).
Realidad: Cada país tiene su propia lengua de señas, con gramática y estructura propias.
Por ejemplo, una persona sorda de Perú no se comunica igual que una persona sorda de Estados Unidos o de Francia.
Realidad: El teatro no es solo sonido.
Es cuerpo, movimiento, espacio, ritmo y emoción. La comunidad sorda ha desarrollado propuestas escénicas innovadoras donde el movimiento, la visualidad y la lengua de señas construyen dramaturgias propias.
El arte escénico no se limita a lo que se oye: también se vive con la mirada, con el cuerpo y con la energía compartida.

Ficha artística y técnica
Dirección: Jonathan Pittman
Dramaturgia: Jonathan Pittman & elenco
Intérprete de LSP: Emily Escarza
Elenco :
- Maria Adelaida Tarazona
- Gladys Lorena Quiroz
- Isaac Valverde Domínguez
- Jorge Herran Alcedo
- Luisa Brock Portilla
- Aurora Berdiales Juscamaita
- Jimena Koc Félix
- Ricardo Bernal Morales
- José Morales Vizcarra
Agradecimientos: Ximena Rivera
Selección y arreglos musicales: Jonathan Pittman
Equipo MALI
Luces: Deivi Flores y Jonathan Pittman
Comunicaciones: Andres Santa Cruz
MALI Educación: Luis Enrique Ramirez, Janelle Serrano, Sofhía Pacheco y Bill Arroyo.
Programas Públicos: Sairah Espinoza y Maria Paula Diaz